La superstición es cosa de gente ignorante. Y además, trae mala suerte, diría yo si quisiera desbarrancarme por el inclinado sendero del chiste fácil. Pero no quiero. En todo caso, ahora no tengo ganas. ¿Y cómo se combate la ignorancia, señores? No, a las patadas, no, se combate con las maravillosas armas del conocimiento científico. Utilizándome a mí mismo como sujeto experimental, he decidido demostrarle al mundo la falsedad de varias creencias populares de lo más absurdas.
La primera paparruchada a combatir es aquella que dice que comer sandía con vino es mortal.
Para demostrar esto, he preparado una selección de vinos de variada calidad, tanto tintos como blancos a fin de cubrir todas las variantes de este mito tan difundido. También me he provisto de una sandía de regular tamaño. Daré comienzo al experimento sin tener otra clase de alimentos en el estómago para neutralizar cualquier posible interacción que pudiera desvirtuar los resultados
Primera prueba: Chateau Patefoie cabernet sauvignon cosecha 2005, sandía. Procedo a la ingesta.
