Tengo alguna formación científica, seguramente no tan sólida como la de algunos de los amables lectores, pero suficiente como para entender algunos aspectos básicos de la naturaleza. Si me los explican. Con paciencia. Bueno, al menos puedo distinguir una ciencia de un pseudociencia analizando sus postulados. Y si hay una pseudociencia que ha hecho carrera es la Homeopatía.
Al grano: la Homeopatía es una superchería, una estafa disfrazada con ropas vistosas para disimular su falta de contenido. Y esas metafóricas ropas vistosas son sus principios, que procederemos a analizar.
La ley de los similares.
Palabras más, palabras menos, este es el principio rector de la Homeopatía. Según los trasnochados que aceptan esta peculiar forma de pensamiento, aquella sustancia que enfermaría a una persona sana, serviría para curar a una persona enferma que presentara los mismos síntomas. El "inventor" de la homeopatía, Christian Friedrich Samuel Hahneman, nacido en Meissen. Alemania en 1755, que publicó su libro fundamental "Organon del arte de curar "en 1810, se administró quinina estando sano, y como resultado le dio fiebre. Entonces, seguramente entre delirios calenturientos razonó que la quinina sería buena para curar a quien sufriera fiebre y resultó ser que sí, que la quinina es efectiva para curar la malaria (caracterizada por provocar fiebre). No puedo ni siquiera intuir qué clase de persona razona así, pero al bueno de Hahnemann le salió bien (de casualidad) y construyó todo un cúmulo de tonterías a partir de allí. Pero no nos apresuremos en juzgar al muchacho. Estamos hablando del siglo XVIII, en ese entonces los "médicos" creían que para curar una enfermedad había que desangrarte, aplicarte sanguijuelas, purgarte y otras preciosidades que hacían que la gente dejara el estatus de enfermos para adquirir el de occisos en tiempo récord. Bueno, por lo menos no eran tratamientos prolongados. En ese estado de oscuridad intelectual no era raro que alguien abrazara con alegría los postulados de Hahnemann, que por lo menos no te mataban tan rápido.
Forzando apenas la cosa, uno podría pensar que los homeópatas te recetan cafeína para curar el insomnio, comerse un chancho con crema para hacer desaparecer la indigestión y bañarse en ácido sulfúrico para combatir las quemaduras. En tal caso, por qué no hay cementerios exclusivos para ex pacientes homeopáticos, con lo buen negocio que sería. Ah, porque estos brujos con pretensiones tienen un segundo principio que les evita un montón de problemas.
Dosis infinitamente pequeñas.
Afortunadamente los pacientes homeopáticos no se mueren por docenas, y eso es porque la administración de aquello que enfermaría a una persona sana pero que por arte de birlibirloque curaría a una enferma se hace en dosis muy pequeñas. Absurdamente pequeñas. Se realiza un proceso de dilución secuencial, y en cada paso sucesivo hay que agitar vigorosamente el preparado para...para...quién sabe para qué, supongo que para "optimizarlo", "energizarlo", "purificarlo", ya vendrá un homeópata a corregirme. La cosa viene a ser así: se toma el principio activo (un extracto de hierbas, un polvito mágico, lo que fuera) y se lo diluye en una proporción 1:10. Se agita vigorosamente y a la solución resultante se la diluye nuevamente en la misma proporción. El solvente suele ser agua, pero por ahí leí que a veces es alcohol. Bien, esta operación se repite las veces que sea necesario, un estándar común es una preparación 30x, lo cual quiere decir que la dilución se hizo 30 veces (sin olvidar agitar en cada paso, que es importantísimo). Es decir que tenemos una solución que tiene una concentración del principio activo de 1: 10 elevado a la 30ava potencia, es decir un uno seguido de 30 ceros. Quieren ver el número completo? es una parte de "medicina" por cada 1000.000.000.000.000.000.000.000.000.000 partes de agua. Bien, esto sí es diluir, verdad? No realmente, esto va más allá de las posibilidades físicas de la dilución. No voy a explicárselos ahora, pero créanme que hay una razón científica para afirmar esto, y tiene que ver con el número de Avogadro (NA = 6,02214199(47) × 1023) que establece la relación entre el peso o volumen y la cantidad de materia. Tal vez el cálculo sea ligeramente erróneo, pero alguien hizo la cuenta y resulta uno tendría que tomarse 29.803 litros de una solución 30x para encontrarse con una sola molécula de remedio.
Pero los homeópatas no se quedan con 30x, qué esperanza. Hay un "remedio" homeopático para la gripe, el Oscillococcinum, que es un derivado del hígado de pato. Su dilución estándar es de 200C. La C significa que el extracto está diluido en proporción 1:100 y agitado en 200 ocasiones. Como resultado tenemos una dilución con una molécula del extracto por cada 10 elevado a la 400 moléculas de agua, es decir, un 1 seguido por 400 ceros (no esta vez no voy a escribir el número entero, ni siquiera podemos entender un número tan grande). Ahora bien, según los físicos, el número total de átomos en el universo conocido es de un 1 seguido de 80 ceros. O sea que una dilución 200C va más allá del límite de dilución del universo visible. En criollo: aunque todo el universo estuviera hecho de esta preparación homeopática, no podríamos encontrar un sola molécula del "remedio" original.
Entonces, qué hay en los preparados homeopáticos, que para colmo de males se toman de a gotas, no de a hectolitros?. Nada. Según las leyes de la física y de la química, formuladas por tipos cuyos cerebros funcionaban mucho mejor que el mío y comprobadas experimentalmente en todos los casos, ahí no hay otra cosa que agua. Claro, nadie se muere por tomar todos los días unas gotas de agua, que los homeópatas serán ignorantes pero no son tan estúpidos para dejar que los acusen de asesinar a sus pacientes.
Uno podría preguntarse cómo es posible que algunos homeópatas sean además médicos, y que ignoren esto. Yo me lo pregunto, y no encuentro respuesta. Claro que cuando se los enfrenta con estos hechos incontrastables, estas buenas gentes sacan un as de la manga: resulta que el agua tiene memoria. ¿Eh? ¿Cómo dice? No, que yo no lo digo, lo dicen ellos. El agua se "acuerda" con qué sustancia se la mezcló, y adquiere sus propiedades, y mientras más diluimos la sustancia original, más se acuerda el agua. Creo que la agitación entre cada dilución tiene que ver con esto.
No hay ninguna, pero ninguna evidencia científica que pruebe esto, pero si así fuera, no veo por qué el agua que usan los homeópatas para preparar sus menjunjes inexistentes no se "acuerda" que antes estuvo mezclada con cualquier otra cosa, ya que los homeópatas no obtiene su agua juntando átomos puros de hidrógeno y oxígeno, sino de cualquier otra fuente. "Ah, pedazo de ignorante, es que el agua se acuerda solamente de lo que nosotros le ponemos" me contesta un homeópata indignado, con lo cual el agua tiene memoria selectiva ,vea usted.
Esta afirmación increíble también los salvaría de contestar la siguiente pregunta hipotética: El agua que todos bebemos proviene de fuentes diversas. En el caso de los habitantes de la Ciudad de Buenos Aires viene del Río de la Plata. A pesar de todos los tratamientos a la que se la somete, estoy en todo mi derecho de afirmar que un vaso de agua sacado de la canilla de mi cocina, como el que tengo a la vista en este preciso momento, contiene infinitesimales cantidades de:
-Sudor de un turista ucraniano.
-Veneno para ratas.
-Líquido de frenos.
-Huevos duros.
-Suavizante para ropa de ese que tenia la publicidad del nene en dibujitos que decía “chuavechito”.
-Pastillas de mentol.
-Mondongo a la española.
Entonces, mis queridos homeópatas, cómo puede ser que no me cure ni me enferme?
A pesar de todo lo anticientífico de la homeopatía, hay quienes que afirman que les ha dado resultado. No lo niego, existe algo llamado efecto placebo que se manifiesta cuando a un enfermo le dan una sustancia inocua diciéndole que es una medicina. El paciente a veces se cura, tal como hubiera sucedido con el remedio real. No pretendo conocer todos los factores que puedan favorecer que el cuerpo humano active su capacidad de autorrepararse. Por eso, si la homeopatía le dio resultado para curarse la caspa, bien por usted. Pero por favor, no vaya a dejar de ir al médico si tiene una enfermedad seria, no se deje tentar por la magia y los charlatanes, no se deje convencer de que usted tiene un "desequilibrio energético" o pamplinas por el estilo y que se va a curar tomando unas gotitas del preparado del Dr. Chapuza, porque la cosa se puede poner peor. Por algo los homeópatas ya empiezan a ser más cautelosos diciendo por ejemplo "La homeopatía tiene sus limites, no puede tratar la sicosis ni las enfermedades orgánicas con lesiones irreversibles, no puede eliminar los microbios o parásitos (enfermedades infecciosas) pero sí estimular las defensas".
Ahora, puede ser que algunos de ustedes se estén preguntando “y a quién le ganó este pelado, cómo va a hablar así de la Homeopatía, que yo me curé de un dolorcito acá que me tenía loco y ningún médico de esos que son esbirros de los laboratorios me supo decir qué era”. Con mi natural bonhomía les respondo: En primer lugar, hay laboratorios homeopáticos. Así que no se haga tanto el distinto. Algunos de esos laboratorios son enormes, multinacionales, facturan muchísimo. Uno de ellos es Boiron, francés y líder mundial en menjunjes inútiles. ¿Y saben qué? Hace unos años hice un curso online con ellos, y me dieron este diploma:

Certificado oficial de Boiron USA (2016) – Mr. Bugman, Homeopathic Medicines -The Basics-
Me dejaron inscribirme como Mr. Bugman. Todo muy serio.
Así que sé de lo que hablo. Hasta es posible que más que usted. Calenchu.
Buenas noches.
Estoy seguro de que todos ustedes están constantemente utilizando el botoncito de abajo para acrecentar la enorme fortuna de este que escribe, pero lo hacen en dosis homeopáticas infinitesimales y yo no lo noto. Tal vez si lo hacen como los médicos de la vieja escuela funcione. Yo probaría, eh.

