La televisión muestra a un hombre al que han abandonado en un desierto, un bosque, una selva, una isla, una estepa, una montaña o cualquier lugar alejado de la civilización.
El hombre debe sobrevivir una semana, luego de la cual vendrán a rescatarlo. 

Mientras lo veo defendiéndose del clima, los insectos, los animales y las plantas, un único pensamiento viene a mi mente:

La Naturaleza nos odia.


Aquellas personas frecuentemente poco aseadas que insisten en que hay que vivir en armonía con la naturaleza me causan una mezcla de ternura y sospecha. 

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