El primer cumpleaños de un humano debe ser una experiencia desconcertante. Digo “debe ser” porque no soy uno de esos mentirosos que dicen tener recuerdos desde que eran un cigoto, vamos, cualquiera puede inventar algo como “era una sensación de paz y tranquilidad” porque nadie va a salir a hacer encuestas entre cigotos para confirmarlo o desmentirlo, y además los cigotos son conocidos por mentir en las encuestas.
